miércoles, 30 de marzo de 2011

Las riendas de la Izquierda Meridana- victor sobrino


Sería lamentable si un partido político, o su gente o su coalición sea el que tenga las riendas de la izquierda meridana y no las manos de su pueblo. Pero también es insensato pensar que un organismo cualquiera que sea, le va a entregar el poder a otro por su propia voluntad. Es la misma gente de las calles la que debe tomar los hilos de su conducción, pero la han rechazado constantemente.

La misma izquierda social rehusa unirse bajo infantiles consignas cómo "no te conozco" entre otros argumentos superficiales del por qué él y no yo. No es un pueblo políticamente maduro. Espero que de un momento a otro cambie. Lo que si es seguro es que es un momento de definiciones, un momento duro, de vírgenes ansiosas y pretendientes castrados.

Basta observar el escenario de la izquierda para predecir que será el PT el próximo partido que se ganará su candidatura -es decir, no entregada, no robada-. Porque están organizados. Que el gobierno legítimo de Mérida aún está lejos de asentar en su silla de cabecera yucaterco a un líder elegido por su propia gente. Quién será el próximo candidato en la diputación plurinominal es lo que entrará en pugna. Ahí está la batalla y hasta qeu no cambie la sociedad no cambiará la situación.

Hasta que la población aprenda a gobernarse a sí misma, seguiremos formando cuadros. No extrañará que ahora escriba más sobre la revolución "política" que la "social". Pues no ha sido al derecha meridana la que gana, a ésta no la quieren, si no su izquierda la que pierde. El que pueda entender que entienda, y sino que aprenda. ¿qué más queda sacar de ese monstruo bicéfalo del sucio adulterio de los partidos progresistas con los conservadores? Eso ya no es tan importante, la alianza no avanzará.

Gallo rojo o pollo amarillo. En tal contexto lo único factible en esta ciudad es el partidismo. Por mi parte, entonces, me declaro libre seguidor de los principios del PT, y no de sus dirigentes -y aquí entre nos, cómo la mitad de sus candidatos-. La militancia es el seguimiento de sus estatutos estando o no de acuerdo con todos ellos, bajo el convenio constitucional, con alianzas o sin ellas y bajo la premisa de sus responsabilidades.

El fin es el poder de la clase trabajadora y ala chingada con la clase política, si debe ser obligado el trabajador bajo el peso de la ley a servir en el estado, pues amén. Hasta ahora sólo se cargan las responsabilidades empresariales, incluso la educación escolar es en realidad un contrato prelaboral-empresarial, y un pequeño porcentaje del género masculino sirve en el ejército un año. Yo prometo que la obligación en el gobierno será una hueva como la del servicio militar, y el trago en los primeros años muy amargo, es por tu propio bien.

Atentamente,
tu médico de cabecera.
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